martes, 30 de octubre de 2012

COAGULACIÓN DE LA SANGRE



Para evitar la pérdida de sangre cuando los vasos se lesionan, la sangre tiene la propiedad de coagularse.  En este proceso, las plaquetas intervienen activamente.
Al romperse un vaso sanguíneo como consecuencia de una herida o de un golpe, las plaquetas se adhieren a la superficie dañada y liberan una sustancia química.  Esta provoca la transformación de una proteína que se encuentra en el plasma (el fibrinógeno) en unos filamentos.  Estos integran una red que captura las células sanguíneas, formando un coágulo también llamado trombo.
A medida que cicatriza el vaso sanguíneo, el coágulo ya no es útil, entonces se reabsorbe o se seca.
La formación de coágulos es muy importante, porque evita que se pierda la sangre cuando un vaso sanguíneo se rompe.  Sin embargo, cuando el coágulo se forma dentro de un vaso sanguíneo puede ocasionar la muerte, pues impide que la sangre llegue a algunos órganos vitales, como el cerebro o el músculo cardíaco.  Esto se conoce como trombosis.






HEMOGLOBINA:
La hemoglobina realiza el transporte de oxígeno.  Es una proteína que contiene hierro, sustancia responsable del color rojo de la sangre.  Cuando no se consumen alimentos ricos en hierro, como menestras y hortalizas verdes en cantidad suficiente, hay menos hemoglobina en nuestros glóbulos rojos, entonces sufrimos de anemia.


 

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