Para evitar la pérdida de sangre
cuando los vasos se lesionan, la sangre tiene la propiedad de coagularse. En este proceso, las plaquetas intervienen
activamente.
Al romperse un vaso sanguíneo como
consecuencia de una herida o de un golpe, las plaquetas se adhieren a la
superficie dañada y liberan una sustancia química. Esta provoca la transformación de una
proteína que se encuentra en el plasma (el fibrinógeno) en unos
filamentos. Estos integran una red que
captura las células sanguíneas, formando un coágulo también llamado trombo.
A medida que cicatriza el vaso
sanguíneo, el coágulo ya no es útil, entonces se reabsorbe o se seca.
La formación de coágulos es muy
importante, porque evita que se pierda la sangre cuando un vaso sanguíneo se
rompe. Sin embargo, cuando el coágulo se
forma dentro de un vaso sanguíneo puede ocasionar la muerte, pues impide que la
sangre llegue a algunos órganos vitales, como el cerebro o el músculo
cardíaco. Esto se conoce como trombosis.
HEMOGLOBINA:
La hemoglobina realiza el
transporte de oxígeno. Es una proteína
que contiene hierro, sustancia responsable del color rojo de la sangre. Cuando no se consumen alimentos ricos en
hierro, como menestras y hortalizas verdes en cantidad suficiente, hay menos
hemoglobina en nuestros glóbulos rojos, entonces sufrimos de anemia.
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